Ezequiel 36:26 (NVI)
26 Les daré un nuevo corazón y derramaré un espíritu nuevo entre ustedes; quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen y les pondré un corazón de carne.
Este versiculo habla de una transformación que comienza en lo más profundo de nuestro ser. El corazón representa nuestros pensamientos, emociones, deseos, decisiones y voluntad; por eso, Dios no quiere simplemente cambiar nuestras acciones, sino transformar quien eres desde adentro. Un corazón de piedra puede surgir por el dolor, las decepciones, el pecado, el miedo o las heridas que nos han llevado a dejar de confiar, esperar o perdonar.
Pero Dios promete quitar esa dureza y darnos un corazón sensible a Su voz, capaz de volver amar, creer, perdonar y tener esperanza. Él puede devolver sensibilidad donde había indiferencia, esperanza donde había desesperanza, amor donde había resentimiento y fe donde había temor. Esto no significa que nunca volveremos a sufrir, sino que ya no tenemos que permitir que el sufrimiento determine quiénes somos ni endurezca nuestro corazón.
Él puede sanar lo que nos hirió sin permitir que aquello que vivimos determine quiénes somos. Al poner Su Espíritu en nosotros, nos da la capacidad de comenzar de nuevo y caminar conforme a Su voluntad. Un corazón nuevo significa que nuestro pasado y nuestras heridas ya no tienen la última palabra: Dios puede transformar nuestro interior y enseñarnos a vivir desde la fe, Su amor y Su propósito.
No importa cuánto tiempo haya estado endurecido tu corazón ni cuánto hayas sufrido. Dios puede comenzar una obra nueva en ti. Él puede sanar las áreas que han quedado heridas y hacer que nuevamente puedas amar, confiar, perdonar y esperar.
Señor, transforma mi corazón. Si hay áreas de mi vida que se han endurecido por el dolor, el miedo, las decepciones o las heridas, te las entrego. Quita de mí todo aquello que me impide acercarme a Ti y dame un corazón sensible a tu voz. Renueva mi espíritu, restaura mi esperanza y enséñame a vivir desde tu amor y no desde mis heridas. Haz en mí una obra nueva y ayúdame a confiar en que contigo siempre puedo comenzar de nuevo, Amén.

